Cosalá, arquitectura que surge de su naturaleza, entrelazando entre el alma de sus pobladores, en forma de plato roto conserva su traza urbana y aparecen fantasmas ancestrales como leyendas que recorren la ciudad de boca de sus habitantes, Tepehuanes, Acaxees y Xiximies son testimonio de una civilización incrustada en los petroglifos y pinturas rupestres que la representan. Cósala, Quetzalla o Cozatl dió origen como asentamiento en 1531, lugar de guacamayas, lugar de bellos alrededores mostró al instante su riqueza mineral a sus primeros pobladores.

Patios interiores y gruesos muros de adobe dieron solución a los problemas climáticos brindando en invierno y verano espacios con una agradable temperatura en sus interiores.

Son inolvidables los balnearios de cósala, a solo 15 km encontraras “vado hondo”, entre la profunda vegetación emerge imponente un oasis de ensueño, la cascada, un lago ideal para un dí­a de campo, “Gruta México” capricho de la naturaleza que se localiza al noroeste de la parte alta del cerro “Palmar de los Fonseca”, “Cajon de Tapacoya”, hacia el norte te deja ver los petroglifos de culturas ancestrales, el mestizaje creo una diversidad de manifestaciones culturales que hoy a un resguardan sus pobladores para generaciones futuras, los distritos mineros “Guadalupe de los Reyes” y “Nuestra Señora” son una razón viable para el turismo nacional e internacional que los visita.

Productos derivados de la caña son estandarte de la gastronomí­a Cosaleña, el chilorio, chorizo, tamales y guisados se complementan con la elaboración de conservas, empanadas y dulce de leche, deleite para el paladar de propios y extraños.

Cósala, hay pueblo mágico que encantas con el dí­a de “San Juan” el dí­a de “Santa Ursula; día de difuntos”, “Día de las madres, ” fiestas patrias”, 500 años de historia, “El templo de Santa Ursula”, del 10 al 12 de diciembre cósala se viste de luces y enciende miles de velas para recibir a la Morenita del Tepeyac, la santí­sima virgen de todos los mexicanos, fuegos pirotécnicos y suntuosas serenatas le dan la bienvenida en una fiesta popular de inconmensurables matices.